miércoles, 10 de febrero de 2010

CAFE Y CREMA





Quizá esto sea lo último que dedique a tu persona, te veo ahí sentada; inamovible, preguntas si puedes poner crema a mi café, siempre me ha gustado como la pones ¡Es tan erótico!, y esas tres vueltas que das a la cuchara para mezclarlo, siempre tres vueltas; sé que despotriqué todo allá afuera, pero ya me era necesario, ya era imposible guardar tanto dolor, tanta necesidad de ti en mi cuerpo, hoy no sé si ha sido buena mi decisión, decidí bajarme del tren de tu vida en plena marcha.

Te he fallado, lo sé, pero jamás con la intención de lastimarte, jamás por hacerte mal, ¡Tú bien lo sabes, que jamás haría nada que dañara tu vida!, he vivido entre sombras por mas de un año.

He vivido detrás y en medio de un nombre, tú sabes a que nombre me refiero, y.... pudé, te juro que pudé vivir así más, mucho más tiempo, el que fuera necesario.


Pero... ¿Sabes? Ese nombre puede vivir o morir, y no me importaría. Aquí lo triste es el dolor que provoca tu desconfianza.


Te veo ahi, con tu cabello todo rizado, tus labios pintados en rojo fuego, giras y juegas la crema entre tu mano, en tu rostro la mueca de un "ya no importa", quizá la soledad se apodera de nosotras.


Dos tazas de café algo lejanas ¡Increíble! tienen la misma temperatura, el mismo calor, las misma testura. Pero las beben dos seres diferentes.

¿Que pasará? No lo sé, Sé que me voy amandote como no tienes idea, ¡Que caray! mi frase de siempre: "Cómo no tienes idea", y si, me voy amandote como no tienes idea y tú... te quedas cómo jamás nadie te amo.

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